1
Elige una referencia clara del rostro
Elige una imagen en la que el rostro de origen sea visible y no esté muy obstruido. Un ángulo de cabeza y una expresión similares pueden ayudar a que el reemplazo se vea más coherente; una referencia pequeña o borrosa ofrece menos detalles útiles.
2
Elige el retrato de destino
Identifica la foto cuya pose, ropa y entorno quieres conservar. Indica al editor qué imagen es la referencia y cuál es el destino para que no se confundan sus funciones.
3
Inspecciona el fotograma terminado
Comprueba la línea del cabello, los ojos, la mandíbula, las sombras y los bordes a tamaño normal y de cerca. Una miniatura plausible aún puede revelar una iluminación desigual o rasgos distorsionados al ampliarla.